Reseña en El Nuevo Día: La vida en un centro de cuido

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April 1, 2016
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Reseña en El Nuevo Día: La vida en un centro de cuido

Este escrito fue originalmente publicado en El Nuevo Día: http://www.elnuevodia.com/estilosdevida/hogar/nota/lavidaenuncentrodecuido-636089/

Hace ya unos cuatro meses que  doña Nereida Sorrentini, de 90 años, vive en el hogar Hacienda Bella Vista, en Guaynabo. La decisión de llegar hasta allí no fue fácil. Pero dice, con una dulce sonrisa, que poco a poco se ha ido acostumbrando a su nuevo estilo de vida.

“Vivía sola en mi casa, en San Germán. Pero como me estaban dando mareos,  mis hijos se preocuparon mucho. Ellos están muy ocupados y no podían atenderme. Así que hablaron conmigo y tomamos la decisión de venir aquí”, afirma  doña Nereida, quien dice con orgullo que tiene cuatro hijos -dos mujeres doctoras que  viven en Estados Unidos- y dos que viven en Puerto Rico -un varón  que también es médico y otra hija que es empresaria.

De intensos y hermosos ojos verdes, con sus labios pintados  de rosado y  elegantemente vestida, doña Nereida mira a su alrededor y dice  que se siente muy bien en su nuevo hogar. Pero admite que extraña su casa. “¡Ah, cómo no voy a extrañar!”, dice con un suspiro. Pero inmediatamente señala que sus hijos la llaman casi todos los días y la vienen a visitar cada vez que pueden.

“Mis hijos  trabajan demasiado y no quiero darles una preocupación adicional”, agrega la anciana, quien destaca que el ambiente residencial del hogar es acogedor,  “como si fuera mi segundo hogar”. Cuenta que ha decorado su cuarto a su gusto y hasta trajo una de sus butacas favoritas para ambientar su espacio.

“Aquí todos son muy amables conmigo, me cuidan y se preocupan de complacer mis gustos”, afirma mientras cruza las piernas y, con un  coqueto gesto, asegura  que tuvo muchos pretendientes en su juventud, que  nació en Nápoles, Italia, y que llegó a la Isla cuando todavía era una niña.

En el hogar Hacienda Bella Vista, doña Nereida  comparte su vida con 12 residentes más. Uno de ellos es Juan Dávila Bonilla, de 85 años, quien tan solo lleva unos días viviendo en la acogedora casona, ubicada sobre una colina, desde donde se disfruta una hermosa vista de Guaynabo.

Para don Juan, el hogar también representa la seguridad de que lo cuiden y se encarguen de suplirle todas sus necesidades. Su esposa, con la que estuvo casado por 69 años,  murió recientemente y él se quedó solo en la casa que ambos compartían.

“Mi hija tiene 61 años y está delicada de salud. Ella me habló de este hogar y yo le dije: ‘Mi amor, yo hago lo que tú me ordenes’. Ella no puede cuidarme y yo tampoco quiero darle trabajo”, agrega don Juan, tras enfatizar en su fe y en que “Dios nunca me ha dejado solo”.

Para los dueños del hogar, Annette Santos y  Ricardo Ortega, el bienestar de sus inquilinos es una prioridad. “Nosotros nos dimos cuenta de que había la necesidad de crear un concepto como este, con un ambiente más acogedor y más parecido al hogar de una familia”, explica Ortega, quien enfatiza en que la meta de ellos es mantener la calidad de vida de los residentes y la paz mental de sus familiares. Por eso, explica Santos, todos los servicios están dirigidos a mantener y mejorar la funcionalidad y la salud de los ancianos.

Entre los servicios que ofrecen está    el cuidado supervisado las 24 horas, comidas preparadas por una nutricionista certificada, visitas médicas, actividades recreativas, manualidades y  horario de visitas extendido, entre otras.

Para más información sobre Hacienda Bella Vista, puedes llamar al (787) 789-8334 o visitar la página www.haciendabellavistapr.com

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